Me gusta la expresión de «esta no es otra historia sobre la Guerra Civil» a la hora de referirnos a la novela de Carlos Alonso Sainz, La bóveda de los recuerdos.

Esta obra narra la historia de un héroe olvidado de la Guerra Civil Española cuyas andanzas lo llevan a cruzar fronteras y presenciar el lado oscuro de la humanidad. Sin embargo, recordemos que no es una historia sobre la Guerra. ¿Entonces qué es? Puede el lector intuir que quizás sean los destrozos de la misma, un encuentro con los refugiados que intentan reconstruir su vida, una memoria que ha quedado rota y un homenaje.

La memoria tiene un papel importante tanto en La bóveda de los recuerdos como en la vida de Carlos Alonso. El autor siente que los boomers somos la última generación que va a recibir, de manera directa, el testimonio de quienes vivieron la Guerra Civil Española y que, después, solo nos llegarán historias de historias. Tenemos por tanto una responsabilidad. Y, aunque Carlos ha intentado con esta obra alejarse de un relato simplista, de buenos y malos, ha expresado en diversas entrevistas que este libro sí que tiene un bando: el de los perdedores. Aunque no creo que se refiera solo a los perdedores políticos, sino a la gente que sufrió.

Retomando el hilo del inicio, en esta historia apenas aparece la Guerra. Carlos Alonso se centra sobre todo en el escenario de una derrota y el principio del exilio. Se quiere centrar en los personajes, no en el contexto. De hecho, un argumento paralelo llega hasta el 2023, en donde una mujer se da cuenta de que ella también tiene una herida abierta compartida.  

Con todo ello, tenemos una madeja de acontecimientos que dan lugar a una historia muy bien abierta y muy bien cerrada. Un círculo perfecto. Ojalá las heridas, algunas de ellas expuestas en Labóveda de los recuerdos de Carlos Alonso Sainz, también pudieran concluirse así.

(Para ampliar) Puedes leer la entrevista que le realicé al escritor en Culturamas